La duda, los excesos, la mala comida, la presión del primer mes de mi cuarto semestre en
A veces se tiene algo que contar, siempre algo que ocultar...
La duda, los excesos, la mala comida, la presión del primer mes de mi cuarto semestre en
O al menos lo que recuerdo de ellas.
Todo en mi cabeza ya esta en proceso de olvido… por el momento no puedo hacer más que recrear mis últimas aventuras y desventuras. Ahora el problema es: ¿por donde empezar?... recuero unas salvajes vacaciones de invierno (si por que en este lado de mundo es invierno aun) donde todo paso muy rápido, así que me limitare a describir los flashbacks de aquellos momentos. Creo que todo empezó cuando con Andrea y Javier empezamos a planear un fin de semana de relajo fuera de la capital, respirar brisa marina, y pasar un buen rato… al menos ese era un plan simple, hasta que dos personas más se sumaron, y luego tres, y cuatro… recuerdo que al final fue un alocado viernes con 5 autos en caravana a una gran fiesta en algún lugar cerca de la playa… recuerdo también que nadie estaba seguro de que si había electricidad donde íbamos, por que se llevaron varios coolers llenos de bebidas alcohólicas desde Santiago, más un generador de electricidad y todo un sistema de sonido de concierto para la música… recuerdo mucha cerveza… recuerdo pisco, ron, vodka… creo que en algún lugar entre las ultimas dos bebidas deje de recordar… es cuando se vuelve confuso y acelerado… recuerdo los buenos ratos con Andrea… recuerdo que cuando se terminaba el fin de semana se fueron casi todos los autos, y quedamos cuatro o cinco personas disfrutando en la casa por el resto d la semana… recuerdo desayunar, almorzar y cenar papas fritas y confites, alcohol y soufflé… recuerdo largas caminatas y charlas atemporales mirando el sol esconderse en el mar… recuerdo dormir en un sofá con un par de brazos alrededor mió, y unas pequeñas y blancas manos de uñas pintadas de rojo y negro acariciando mi pelo mientras estaba medio dormido… recuerdo besos, cariños, manos, cojines, ropa, botones y broches en el camino… recuerdo el sonido de bocinas, antes de sentir el auto chocando contra la casa… gritos, un cuadro cayendo al suelo… recuerdo el odio que sentía contra quien fuere que me interrumpía de esa manera antes de haber empezado nada… recuerdo ver el auto de Javier (con el al volante) en el jardín sobre los arbustos frente a un muro maltrecho por el choque, y su novia gritándole (¿Cómo se llamaba ella?), diciéndole que ella le dijo que no debía manejar con tanto trago, culpando a todo el mundo del accidente… finalmente mis últimos recuerdos son sobre el bus de vuelta a santiago antes de lo previsto… recuerdo caras largas y la frustración sobre el naufragio nuestros planes, recuerdo besos… pero en mi cabeza eran diferentes a los anteriores… tan diferentes…
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
(Los nombres y las localidades no han sido cambiados… al diablo con los implicados)
Escribir es una mala costumbre que no se me ha quitado: siempre tengo ganas de hacerlo, pero parece que nunca se da la oportunidad correcta en el momento correcto... que extraño se parece tanto al resto de mis malas costumbres... bueh... la cosa es que ahora la historia cambia… ahora me veo forzado a escribir... ¿has visto Efecto Mariposa? Esa de Aston Kutcher... hay un momento donde el doctor le recomienda escribir un diario para ejercitar su maltrecha memoria, algo así como una extendida versión de los tatuajes de Leonard Shelby en Memento, para hacer la historia corta, he decidido transformar este lugar en mi lugar de recuerdos olvidados, una especie de diario de vida, si asumimos que tengo una vida, para ejercitar mi memoria. Imagino que esto se veía venir... mi cabeza de pollo parece no tener mas explicación que mi simple deseo inconciente y constante de avanzar, olvidar y continuar, ¿Qué puedo decir? Ya no hay mucho que dejar atrás, la vida me esta tratando bastante bien y le estoy siendo mal agradecido, hay gente, hay nombres, hay lugares, hay olores y sonidos, hay un mundo de sensaciones al que me estoy apegando demasiado como para dar la espada a todo una ves más, esta ves quiero recordar… pero el hábito de olvidar constantemente y despertar con la extraña sensación de que hubo un ayer pero no estar seguro se ha vuelto más que un simple hábito, se ha transformado con años de ejercitación en una practica difícil de corregir… sin embargo no veo el mal en intentarlo… ¿Quién sabe? Hay quines dices que hay recuerdos que son mejor olvidados...
Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen más profunda.
A pesar de estar desconcertado, toda esa sensación de incertidumbre parece desaparecer por unos segundos mientras una hermosa chica camina bajando hacia mí... ojos, pelo y ropas negras… piel blanca, labios claros y ligeramente gruesos… camina hacia mi con una sonrisa, una sonrisa familiar, mientras le sonrío de vuelta me pregunto que esta sucediendo…
-Hola leo- me dice ella con entusiasmo mientras acerca su rostro para darme un beso en la mejilla... no lo podía creer, me conoce... me conoce y yo no tengo idea quien es, durante un ínfimo momento mi cabeza dio vueltas en preguntas y en idea, en gritos internos que pedían recuerdos, recuerdos que no están ahí.
-Hola... ¿Cómo estas?- le pregunte devolviendo ese entusiasmo… imagino que es un buen lugar para ponerse al día en cosas que no recuerdo...
La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que se debe olvidar... Desearía poder controlar esta elección.
Hice algunos cambios por aquí… todo esta un poco mas claro y bonito… decidí dejar de usar servicios externos (de otras paginas) como los comentarios y el la pequeña caja de Chat, así que por el momento perdí todos sus comentarios, decidí bajar un poco el tono de las fotografías en la sección imagen (que ya se estaba volviendo obsceno), y empesare a poner más de las fotos que tomo yo mismo.
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas cosas viejas hay que no conocemos.